Tras la Huella.

Por: Carlos Michael Morales Rodríguez.

En los últimos años la televisión cubana se ha estado trasmitiendo, de forma intermitente, un programa de género policiaco llamado “Tras la huella”. Este audiovisual ha mantenido los mismos patrones que han caracterizado a estos espacios en la televisión castrista.
En los policiacos cubanos, casi siempre, se dramatizan los mismos “delitos”. Estos se tratan de las ventas de productos como ropas y equipos electrodomésticos importados, así como de mercancías como alimentos, cosméticos y objetos decorativos todos estos sustraídos de empresas estatales. El tema de los asesinatos siempre ocupa un segundo plano.
La caracterización que se le dan a estos personajes que se dedican a estos negocios es que son sujetos tan desnaturalizados a los que solo le interesa hacer dinero fácil y que son capases hasta de asesinar a sus competidores y compañeros de actividades comerciales.
Los personajes protagónicos son los miembros del Ministerio del Interior (MINIT) los que son tan positivos y están dotados de tantas cualidades que son casi perfectos.
En los policiacos cubanos a los delincuentes siempre se atrapan de la misma manera, a través de la red de informantes que los uniformados tienen a su disposición los que se conocen popular y despectivamente como chivatos.
Estos chivatos son tan “eficientes” que a los policías e instructores cubanos no le hacen falta recurrir a las más avanzadas tecnologías de las ciencias forenses ni a las nuevas y sofisticadas técnicas de investigación policial para resolver sus casos.
El programa “Tras la Huella” yo lo considero un material de pésima calidad y que el mismo constituye una aberración al género policiaco. En primer lugar porque este dramatiza delitos que solo son infracciones en nuestro país, ya que el vender productos como ropas y equipos electrodomésticos importados, cosméticos y adornos no constituye infracciones en ningún lugar del mundo civilizado. Además son precisamente estas gestiones económicas, que se le dan categoría de delitos, el principal método de subsistencia de los cubanos de a pie.
La caracterización que se les da a los personajes que se dedican a los negocios “ilegales” es completamente falsa pues entonces serían los cubanos el pueblo más inescrupuloso del mundo.
Los miembros del (MINIT) para nada son los santos que pretenden hacer ver es este espacio televisivo, todo lo contrario, son ellos los que apoyan y hacen cumplir el Código Penal Cubano que es un compendio de leyes de las más injustas y arbitrarias del mundo y por ello son odiados por la población.
También me desagrada mucho el hecho de que sea la utilización de los chivatos la única alternativa para atrapar a los delincuentes. Pues en todas las partes del mundo son los avances tecnológicos de las ciencias forenses, las más sofisticadas técnicas de investigación policial y la inteligencia de los detectives las vías para atrapar a los vándalos.
En fin que es “Tras la Huella” un audiovisual diseñado para engañar y manipular las conciencias de los cubanos, estrategia que ha sido la especialidad de la dictadura castrista para mantenerse en el poder por más de medio siglo.

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